TERCER TEXTO DE ANÁLISIS: EMOCIONES, SENTIMIENTOS Y VIDA AFECTIVA.
Durante mucho tiempo he creído firmemente que nuestra moral es impuesta por lo que la sociedad en conjunto determina como correcto o como lo que debe ser, sin detenerme en ningún momento a analizar que aspectos internos condicionan o determinan mi propia moral y la del resto de las personas. Son las emociones básicas, las cuales trabajan como reguladoras de nuestras conductas. En nuestra sociedad, al actuar de manera equivoca sentimos culpa, lo cual nos mueve a no realizar otra vez aquella acción negativa. Cuando nuestras acciones tienden al bien, sentimos una satisfacción tan grande buscamos continuar actuando de la misma manera, lo cual nos produce una valoración positiva hacia nosotros mismos y además un acercamiento respecto lo que el otro siente, lo cual es de vital importancia en un mundo tan deshumanizado e individualista, en el que las capacidades de sentir al prójimo como uno mismo, de no quedar indiferente respecto del sufrimíento del otro, lo que me impulsa a ayudar y la capacidad de ponerse en los zapatos de los demás, estan mínimamente desarrollados lo que conduce a una sociedad con serios problemas.
Nuestra realidad actual es terrible y preocupante, al parecer todos hacen y actuan como se les ocurre y en ningún momento se detienen a pensar o ponerse en el lugar del otro. Al parecer el dominio de las emociones en virtud de la moral, es un aspecto que como humanidad mo tenemos desarrollado, nos limitamos a preocuparnos por alcanzar exito en lo cognitivo, mientras les entregamos a nuestros hijos un mundo en caos.
Es impresionante las muestras diarias de carencia moral y de nulo manejo de las emociones, que van desde aquella persona que por unas monedas mata o aquel profesor o padre que busca educar a través dela humillación y del castigo, hasta aquellos que han matado y torturado a miles de personas por sus caprichos personales. Parece mentira, como si esto no pudiera suceder en nuestro propio mundo, y a pesar de que lo vemos, que lo estamos prescenciando no hacemos nada por revertirlo, aún peor cruzamos a la vereda del frente para no tener nada que ver y que nuestra vida no se vea afectada. Personalmente, siento tristeza, frustración, miedo y desmotivación del futuro, ya que creo que tendremos que tocar fondo para redireccionar nuestras prioridades como personas y como sociedad, para lograr porfin aquel manejo equilibrado de emociones y conocimientos, llamada inteligencia emocional.
Como futura docente no puedo olvidar la responsabilidad que me pertenece en la educación integral que debo entregar a mis niños, lo cual es un reto bastante grande, ya que cómo el autor establece, es necesario que primeramente el educador haya alcanzado aquel equilibrio, para poder transmitirlo, además de la lucha constante contra las influencias negativas que continuamente entrega la sociedad.
Nuestra realidad actual es terrible y preocupante, al parecer todos hacen y actuan como se les ocurre y en ningún momento se detienen a pensar o ponerse en el lugar del otro. Al parecer el dominio de las emociones en virtud de la moral, es un aspecto que como humanidad mo tenemos desarrollado, nos limitamos a preocuparnos por alcanzar exito en lo cognitivo, mientras les entregamos a nuestros hijos un mundo en caos.
Es impresionante las muestras diarias de carencia moral y de nulo manejo de las emociones, que van desde aquella persona que por unas monedas mata o aquel profesor o padre que busca educar a través dela humillación y del castigo, hasta aquellos que han matado y torturado a miles de personas por sus caprichos personales. Parece mentira, como si esto no pudiera suceder en nuestro propio mundo, y a pesar de que lo vemos, que lo estamos prescenciando no hacemos nada por revertirlo, aún peor cruzamos a la vereda del frente para no tener nada que ver y que nuestra vida no se vea afectada. Personalmente, siento tristeza, frustración, miedo y desmotivación del futuro, ya que creo que tendremos que tocar fondo para redireccionar nuestras prioridades como personas y como sociedad, para lograr porfin aquel manejo equilibrado de emociones y conocimientos, llamada inteligencia emocional.
Como futura docente no puedo olvidar la responsabilidad que me pertenece en la educación integral que debo entregar a mis niños, lo cual es un reto bastante grande, ya que cómo el autor establece, es necesario que primeramente el educador haya alcanzado aquel equilibrio, para poder transmitirlo, además de la lucha constante contra las influencias negativas que continuamente entrega la sociedad.
